El gesto con las camisetas
La polémica se desató en la previa del Elche-Real Madrid del 15 de septiembre de 2026, correspondiente a LaLiga. Como en otros partidos de la jornada, ambos equipos saltaron al campo con camisetas blancas en apoyo a Ceuta, con el lema 'Todos somos caballas' y la frase complementaria 'Nuestra Ciudad, nuestra patria'. La iniciativa partió de la Asociación Valenciana de Empresarios y fue aceptada por el Elche y el Real Madrid. El club trasladó a sus jugadores la prenda en el túnel de vestuarios.
Vinícius Jr, Kylian Mbappé e Ibrahima Konaté, sin embargo, lucieron la camiseta enrollada hasta casi el pecho o a medio poner, de modo que el mensaje no se leía. Vinícius y Mbappé se la quitaron antes del saludo protocolario con los jugadores del Elche, mientras que el resto de futbolistas de ambos equipos esperaron a completar el saludo.
El Real Madrid defendió que vestir la camiseta no era obligatorio. El club subrayó, además, que en el vestuario hay distintas sensibilidades y opiniones, y no anunció ninguna medida disciplinaria contra los tres futbolistas.
El origen del gesto no fue una decisión de los jugadores ni una propuesta del club, sino una iniciativa de la patronal valenciana que se extendió a varios encuentros de clubes de la Comunitat Valenciana. La camiseta formaba parte de una campaña que buscaba transmitir solidaridad con la ciudad autónoma.
La explicación de Mbappé y la reacción política
Un día después, Kylian Mbappé rompió su silencio en una entrevista concedida al diario AS y replicada por varias agencias y medios. El delantero francés afirmó: 'Tengo toda la solidaridad con Ceuta y con todas las víctimas, porque antes de ser jugador, soy humano'. Añadió que quería tener también un gesto hacia los inmigrantes que han perdido la vida y las personas que atraviesan condiciones duras, y evitó jerarquizar el sufrimiento. 'No tengo nada contra ellos y los apoyo al 100 %', insistió respecto a los ceutíes.
Mbappé atribuyó la decisión de llevar la camiseta a una iniciativa de los clubes y sostuvo que los jugadores debían vestirla, aunque el Real Madrid había señalado que no era obligatorio. La versión del club y la del jugador difieren en ese punto: el club subrayó la libertad individual y el delantero la presentó como un deber establecido por los organizadores.
La portavoz del PP en el Congreso, Ester Muñoz, calificó el gesto de 'vergüenza ajena' en declaraciones a los medios, sin que las fuentes consultadas permitan atribuirle una propuesta de sanción o una medida concreta.
El episodio tuvo lugar en un contexto de máxima atención pública a Ceuta, con la ciudad autónoma en el centro de la actualidad tras los incidentes migratorios del mes anterior. La camiseta 'Todos somos caballas' ya se había utilizado en otros partidos de la jornada, entre ellos el Villarreal-Betis, donde la presencia del jugador internacional marroquí Ez Abde con la prenda generó reacciones en el país vecino. El Real Madrid cerró el asunto sin anunciar consecuencias disciplinarias.
Alcance y contexto del episodio
El episodio adquirió dimensión pública por la coincidencia de un gesto deportivo y una campaña de solidaridad con Ceuta. La Asociación Valenciana de Empresarios impulsó la camiseta en partidos como local de Elche, Levante, Villarreal y Valencia, y extendió la invitación a los rivales. No hay indicios de que la prenda tuviera carácter obligatorio para los jugadores según el reglamento de LaLiga, ni de que el club blanco impusiera una sanción posterior.
Las fuentes consultadas no permiten confirmar las motivaciones personales de Vinícius y Konaté, ni si compartían la explicación ofrecida por Mbappé. Tampoco hay confirmación de que el gesto tuviera consecuencias en la relación de los jugadores con el club o con la afición, más allá de la polémica mediática y de las críticas expresadas por algunos sectores.
El Real Madrid no rectificó su posición y no emitió un comunicado oficial sobre las medidas adoptadas. La iniciativa de la camiseta, por su parte, continuó en los partidos programados de la jornada para los clubes que se adhirieron a la campaña, sin que se produjeran incidentes reseñables más allá del ocurrido en el Martínez Valero.